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Gran Paradiso por rifugio Vittorio Emanuelle

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Trail stats

Distance
12.79 mi
Elevation gain
6,867 ft
Technical difficulty
Moderate
Elevation loss
6,867 ft
Max elevation
13,196 ft
TrailRank 
32
Min elevation
5,883 ft
Trail type
Loop
Coordinates
3617
Uploaded
September 25, 2023
Recorded
September 2023
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near Maisonasse, Valle d’Aosta (Italia)

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Itinerary description

Ascensión a uno de los míticos 4miles de los Alpes, en realidad el único macizo de 4.000m que se encuentra enteramente en tierra Italiana sin ser compartido con Suiza, o Francia.

Es una ruta muy completa, variada y gratificante que, sin tener ningún paso objetivamente difícil o técnico, requiere no obstante conocimiento y experiencia alpinística en progresión por glaciar, sin menospreciar además la parte final en cima donde existe una buena exposición.

Es nuestro segundo intento, de nuevo por la vía normal desde el Refugio Vittorio Emanuelle cuya aproximación se inicia desde el mismo final del valle de Valsavarenche, en un bello paraje llamado Pont, que cuenta con una de las mejores explanadas para furgos que he visto nunca y además tiene un camping, que en invierno es una pista de esquí de fondo.

La subida al refu no tiene ningún misterio; 700 metros de desnivel en los que se remonta la pared del valle de manera muy directa por un camino de zetas que atraviesa pequeños bosques de pinos que dan sombrita, y una vez alcanzada la parte rocosa se ataca la morrena donde se asienta el Refugio. Hay una fuente estupenda que parece no secarse en ningún momento del verano.

El refu está hasta arriba. Hay muchísima gente, incluso más de la que esperábamos al ser fin de semana de tiempo estupendo a primeros de septiembre. La aplastante mayoría son guías con sus clientes, a los cuales reparten el material técnico la misma tarde previa a la ascensión, incluidas botas semi rígidas en algunos casos. Les enseñan cómo se pone un crampón y a algunos hasta los llevan a las rocas de alrededor a practicar cómo se anda con ellos o bien a hacer unos rapeles supongo que por diversión ya que no se requiere rapelar en esta empresa.

Cenamos en el refugio y de las conversaciones que pillamos aquí y allá deducimos que el grueso saldrá sobre las 5 de la mañana. Sabemos que en la parte final expuesta y delicada y, por tanto, estrecha, se suele formar un atasco del demonio así que en un intento de que nos pille lo menos posible decidimos salir una hora antes que la mayoría.

Dormimos en la tienda detrás del Refugio, y a las 4am increíblemente estamos en marcha a la luz de nuestros frontales, pero sobre todo de la brillante luna que proyecta incluso nuestras sombras de lo intensa que está.
Y sin café! (luego me dolería la cabeza, no sabemos si por falta de oxígeno o de cafeína).

Sabemos que hay dos rutas: la antigua por el fondo de la morrena a través de un caótico caos de bloques por donde desagua el glaciar. Y la nueva, que remonta desde el inicio la morrena por su borde izquierdo en un recorrido aparentemente más limpio y lineal, aunque desconozco cuánto más cómodo es. Al parecer tiene un tramo de ferrata, pero no hemos indagado más.

Por tanto nosotros tomamos la antigua más que nada porque la conocemos del anterior intento, aunque repito que es incómoda y un poco confusa de seguir, especialmente en la oscuridad. De hecho siguiendo los hitos nos acabamos encajonando en el barranco hasta su inicio, que no es que sea una ruta equivocada pero existe un itinerario más cómodo por la izquierda del torrente. En cualquier caso y aunque perdemos tiempo buscando hitos, finalmente llegamos al punto en que la ruta gira a la derecha y asciende hacia la zona de graderíos que se gana por un par de chimeneas en las que hay una cuerda roñosa para ayudar. Los pasos no tienen misterio, pero a esta hora hay mucho verglás y agua y se agradece la ayuda.

Este tramo se hace largo; arriba y arriba con cierta tendencia a la izquierda. De hecho hay una canal suave que hoy se encuentra nevada y se puede tomar para tener una subida cómoda y constante por huella marcada. Nosotros por no poner crampones (que igual tampoco harían falta) continuamos por los graderíos rocosos, ahora que ya va dando el sol y el verglás ha fundido. Estos graderíos culminan en una zona más pendiente y de rocas más rotas en la que ya se nota la altitud y donde ya hay bastante nieve (de la nevada maja e inesperada que cayó una semana atrás). Aquí nos ponemos crampones, aún avanzando en incómodo mixto hasta que finalmente llegamos al pie del glaciar. En realidad hay primero una lengua de nieve con unos 45 grados de inclinación que precede al glaciar propiamente dicho, pero decidimos equiparnos y encordamos aquí ya hasta la cima.

El resto del recorrido es travesía sobre glaciar sin más misterio que sortear las grietas y seguir la huella. Hay pocas grietas y son muy visibles, supongo que es altamente improbable y sería muy mala suerte caer en una por aquí.
Levantando la vista el glaciar se ve enorme y la cima muy lejos, y hay un par de seracs bastante impresionantes. La huella los rodea haciendo una gran ese y parece que nunca llegamos. Se ve la cima, y se ve mucha gente ya que arriba del todo se está embotellando el tramo más empinado sobre hielo vivo. A pesar de haber salido antes, navegando el caos de rocas hemos perdido la hora de antelación con que salimos y, aunque en este punto adelantamos varias cordadas de clientes exhaustos con frases al guía literalmente “hey maaaan I’m really struggling”, a los que el guía contesta impasible “ok keep going”, por lo que no hemos podido evitar las primeras aglomeraciones de gente.
Apretamos en el tramo más vertical de hielo vivo, seguimos la huella en diagonal y llegamos por fin a la base del pedestal rocoso donde está la Madonna del Gran Paradiso a la que se accede mediante una escala-ferrata de unos 10 metros. El atasco aquí es pasmoso, y con esfuerzo nos hacemos foto de cima con la Madonna entre la multitud. Las vistas aquí al otro lado, el glaciar della Tribolazione al noreste, son simplemente acojonantes. Menuda campa de hielo.

Ahora hay que bajar, y hemos leído que hay una ruta de bajada alternativa a la subida para evitar el gran embotellamiento. Esta vía de bajada es espectacular. Va por una cresta de bloques estrecha y expuesta detrás de la cima, con vista (y caída) directa al glaciar. Existen ganchos fijos de los que los guías aseguran a sus clientes, y por los que nosotros también pasamos nuestra cuerda en una suerte de ensamble que psicológicamente atenúa el factor exposición. Unos pocos destrepes aderezados con crampón sobre roca viva, fáciles pero expuestos, piolet enganchado en el tirante de la mochila (nueva técnica aprendida, everyday is a school day) y enseguida estamos de vuelta en la huella por lo que habíamos subido, ya de bajada.

Aquí ya respiramos contentos por el trabajo hecho, y emprendemos la bajada por el mismo camino excepto al llegar al fondo del barranco donde ahora sí cogemos los hitos buenos que nos llevan por el lado (derecho según bajamos) del torrente en un camino mucho más cómodo que el fondo del mismo. En el track no se ve orque me quedé sin pilas y tuve que copiar el mismo tramo del camino de ida.

Descanso express en el Refugio con desmontaje de tienda y café que me alivia el dolor de pelota, tras lo que felices y cansados concluimos el resto de los 2.000 metrazos de bajada en el día.

Ruta larga, variada, muy gratificante, con grandes paisajes y que no regalan y se hace merecer con esfuerzo. Perfecta también como aclimatación para otras empresas Alpinas en la zona!

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